Liebrecita blanca

"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo" (Eduardo Galeano)

Sobre mí

Mi nombre es Belén, soy Maestra en Educación Infantil con más de quince años de experiencia en educación.

Durante nueve años, trabajé como educadora y Coordinadora en "La Casa de niñas y niños Maestro Claudio López Serrano".

Siempre en búsqueda y formándome a nivel teórico, artístico o práctico. Hace dos años  realicé un postgrado en Pedagogía Waldorf y prácticas en La Escuela Infantil "El Puente Azul".  

Soy Madre de una adolescente de 15 años. Me encanta pintar, coser, calcetar, cocinar y todo lo que tiene que ver con la naturaleza y lo artístico.

Tengo un carácter alegre y amable.  Ejerzo esta profesión desde un sentimiento vocacional,  que nació en mí,  a muy temprana edad.

Madres de día

Las "madres de día" somos educadoras profesionales  que ofrecemos en nuestro propio hogar, adecuadamente adaptado, un servicio de atención y cuidado al menor de  6 años, en grupos reducidos y en un ambiente familiar.

Un día en la madriguera

Comienza la mañana con un afectuoso saludo, los niños mayores se ponen  las  zapatillas. Las familias se quedan un ratito acomodando a los más pequeños.

Los niños corretean por  la sala y comienza el  juego, el que no ha desayunado bien se toma un vaso de cereales. Los espacios de la casa están  cuidados con mimo y adaptados a las necesidades de exploración de los pequeños, juguetes de madera, muñecas y animalitos de lana confeccionados por la madre de día, cucharas, pañuelos, pelotas, bloques de madera, un tren...

La madre de día acompaña con serenidad los ritmos de aprendizaje de cada niño, en un ambiente de  trabajo creativo, con tareas como pintar, cocinar, calcetar, hacer velas, jabones, lijar, restaurar...


Llegó la hora de recoger, cantamos y poco a poco, dejamos cada cosa en su lugar.   Terminamos con  un corro.

¡De paseo!, nos ponemos los zapatos, abrigo ó gorra para el sol... y ¡a explorar! Jugamos en el parque, recogemos piedras, flores; o vamos a por el pan.

Al volver a nuestra querida  casa, los niños mayores se toman todo el tiempo necesario para quitarse el abrigo, los zapatos y ponerse las zapatillas,  mientras  la madre de día se ocupa de los más pequeños.

Nos lavamos las manos, algunos participan poniendo la mesa. Nos sentamos y  recitamos una rima o juego de dedos.  ¡Buen provecho!

 Los mayores se limpian los dientes, los pequeños necesitan su cambio de pañales. ¡A descansar!. Un cuento o una canción de cuna, nos ayuda a dormir. No hay nada más reparador que una buena siesta.


La jornada casi ha terminado. Poco a poco los niños/as  se van despertando  y con dulzura la madre de día les ayuda .Mientras vienen mamá y papá, algunos juegan un poquito, ojean un bonito cuento o comen una galletita .

¡Nos vamos a casa!